Roxana L. es una emigrada argentina que vive en Israel desde 2003, casada con tres hijas,  la mayor haciendo la conscripción, nos cuenta cómo es emigrar y vivir allí.

AE: -“¿Cómo fue que  decidieron emigrar a Israel?”

Roxana L.: -“Bueno, mi realidad es diferente, nosotros llegamos aquí en el 2003 porque la situación en Argentina estaba mal, yo laburando en negro y mi marido en blanco y para un banco extranjero, aún así,  no nos alcanzaba la plata y nos vinimos, nada nuevo para nadie, nosotros no emigramos a Israel por sionismo

Pero nuestro caso es diferente porque, a pesar de que siempre estuvimos vinculados con la comunidad judía y vivimos en casas tradicionalistas y muy activas, llegamos al país con la esperanza de mejorar nuestra situación laboral y económica. Pusimos un pie aquí y ya teníamos derechos y obligaciones como cualquier ciudadano que nace en Israel.  

Entonces eso es un alivio, Israel es el único país que tiene un Ministerio de Absorción, se hacen planes específicos para los inmigrantes de cada país y para ubicarlos en cada ciudad, depende mucho del momento; hace unos años hubo una gran inmigración desde Francia. Aquí los argentinos estamos bastante bien catalogados porque  tenemos una cosa de trabajo seria y comprometida. Nos quieren.-“

Roxana vive en Rishon LeTzion una de las 4 ciudades más importantes de Israel, despues de Jerusalem, Tel Aviv, y Haifa.

AE: -“¿Y están bien integrados? ¿Cómo se amalgama en una sola sociedad tanta diversidad?-” Israel tiene además de los nacidos allí (sabras árabes y judíos) una enorme comunidad rusa y ex-soviética, le siguen en cantidad los marroquíes y los iraquíes; además de comunidades más pequeñas de asiáticos y latinoamericanos.

R.L -“Esa es la parte más difícil, las cosas fueron cambiando; a veces con las diferentes culturas no es fácil, por ejemplo, los niños etíopes por una cuestión de respeto al adulto no los miran a la ojos, y hasta que se aprendió que se trataba de eso había mucha polémica, es decir, los nuevos inmigrantes traen costumbres y tradiciones muy variadas, y arraigadas, en muchos casos complejas para entender… ¡”no como el mate, en nuestro caso!-” ríe Roxana.

AE: -“¿Y cómo se trabaja esa integración desde la escuela?”

R.L.: -Cuando hay eventos se van marcando esas cosas, mis alumnos saben que soy argentina entonces en ocasiones les hablo en castellano y les traigo canciones, además ellos ven programas de TV en su idioma de origen con subtitulado hebreo, eso ayuda mucho.

Esto sigue siendo así, como desde hace 15 años, yo usé las novelas argentinas, que no veía en Buenos Aires, para mostrar y corregir errores de ortografía, a mí me sirvió mucho”.

AE: -”¿Cuando llegaron  a Israel, ¿recibieron lo que se imaginaron?”

R.L: -“Yo ya conocía y sabía a lo que venía, me resultaba muy difícil explicarle a  mi marido a dónde veníamos ya que él nunca había visitado … así y todo, todavía hay cosas que nos cuestan, el choque cultural es bastante fuerte. Nosotros vinimos con la nena chiquita y todo lo que es educación aquí es distinto de Argentina. Niños que para nosotros “ya son grandes” van en cochecito con pañal, chupete y mamadera… y vos pensás… ´en Argentina con dos años y medio si el chico sigue con chupete es porque tiene un problema´, acá no. Hay como una cosa de “¿¡cómo le vas a decir al nene que ya no puede usar el chupete!?”  A mi el cochecito me servía de carrito de compras”. AE: “¿Cómo fue conseguir trabajo?”

R.L: “El Ministerio de Absorción te ayuda un poco, por lo general se designan personas que te facilitan hacer los trámites para abrir la cuenta en el banco, anotar a tus hijos en la escuela y aclarar las dudas.

Yo presenté mis papeles que traje todo legalizado al Ministerio de Educación, y empecé como suplente y de a poco  fui ganando mi lugar. En este sentido, yo estoy contenta y Javier también porque hemos logrado conseguir un montón de cosas que en Argentina, por lo que venimos escuchando y leyendo, no lo hubiésemos podido hacer.

AE: “¿Todavía tienen vínculo con Argentina?”

R.L.:“Sí, allí están mis padres, suegros, hermanos… ¿Y cómo se supera esa distancia? “En el día a día no lo sentís porque estás metido en  tus cosas, pero sí se siente cuando llega una fiesta o algún evento. Por suerte en mi casa para cada fiesta se juntan aproximadamente 30 personas, que son nuestros amigos y que son nuestra familia. Yo tuve la ventaja de que cuando llegué aquí, ya estaban dos de mis mejores amigas de Argentina y eso nos ayudó mucho; además Javier, mi esposo,  ya conocía a los maridos así que nos enganchamos bien.
Después de unos años, gracias a un foro de mamás argentinas en el mundo nos encontramos las que vivíamos aquí,  varias veces. El otro finde las 7 mujeres nos fuimos de fin de semana de joda, no hicimos nada, reír comer y seguir riéndonos… no estuvo nada mal…”

AE: “¿Le recomendarías a un argentino judío emigrar a Israel?”

R.L.:”¡Qué  pregunta difícil!… mirá… no se si solamente a una persona judía … cuando vos decidís  irte hay muchas cosas que se juegan, para nosotros era el tema familiar. Nosotros tenemos un excelente vínculo con nuestros padres hermanos, tíos y ya teníamos una hija … pensamos en el  futuro de ella porque en el país donde estábamos viviendo era muy difícil proyectar y estar tranquilo, pero irse tendría el costo de dejarla sin sus tíos y primos, abuelos y otros.
A nosotros nos fue bien, vinimos apostando al futuro de nuestra hija y dispuestos a laburar de cualquier cosa. Mi marido con gran experiencia bancaria se fue a lavar platos y limpiar.”

A.E: “¿Y a un no judío?”

R.L: “Si y no. No va a tener ningún tipo de discriminación y va a tener acceso a un país muy desarrollado, educación, salud, tecnología… pero sí,  le va a resultar difícil porque no puede acogerse a los beneficios de la Ley de Retorno, entonces no tendrá esos derechos y tendrá que hacer otro proceso de visa, como en cualquier otro país.”

A.E: “¿Hay cuestionamientos por haber elegido Israel para emigrar aún con la amenaza terrorista o el servicio militar obligatorio tanto para varones como para mujeres?”

R.L. “En principio, la amenaza terrorista no compensa con la seguridad interna, es decir, el tema de seguridad es una cuestión externa, mi hija menor de 8 años va a la plaza sola con sus amigas o al almacén y estoy muy tranquila, no pasa nada.

Además, el terrorismo es un fenómeno muy local. Hace poco hubo un incidente muy grave con cientos de misiles en el sur, sonaron las alarmas y la gente tuvo que entrar en los refugios, pero donde yo vivo parecía otro país; escuchábamos las noticias mientras la nena menor iba a su clase de hip-hop, la del medio de campamento con la escuela y la grande en la conscripción del ejército.

Además, aquí siempre es así, la gente del norte y centro del país ofrece sus casas para los del sur, los parques quedan abiertos para que la gente pueda pernoctar allí.”

A.E. “¿Cómo se llevan los argentinos con los sabras (nativos de Israel)?”

R.L.: “Hay diferencias en el afecto y en las emociones, sí, hay. El nombre “sabra” es tomado del fruto del cactus, duro por fuera y tierno por dentro, aquí con las guerras mucha gente perdió amigos y  familiares, entonces el israelí se pone como un escudo tipo “yo soy un duro, a mí no me pasa nada” y sin embargo cuando uno logra atravesar esa barrera es gente muy cálida. Hay buen vínculo pero no demasiado profundo, te aceptan.

También se trata de cuánto vos te quieras integrar. Nosotros no  queríamos meternos en un ghetto con argentinos, pensamos que si ya hicimos un cambio vayamos a vivirlo, en un lugar donde se sienta el cambio con lo  bueno y lo malo.”

A.E: “

¿Cómo se siente la familia cuando la nena es llamada a hacer el servicio militar durante dos años?”

R.L.: “Hay una preselección, entrevistas,  por suerte nuestras hijas son mujeres no combatientes, no les interesa ir al frente, mi hija está en un puesto tranquilo en el edificio del Estado Mayor. Hay quienes sí, quieren ser combatientes y entran directo ya sabiendo a dónde ir.

Para mí como mamá igual es dificil pero agradezco poder tener  muy buen diálogo con ellas, eso es fundamental para cualquier circunstancia.”

A.E: “¿Qué aprendiste a lo largo de este proceso?”

R.L.: ”Aprendimos un montón, aprendimos con dolor lo que se pierde en la relación con nuestra familia,  por más que ahora nos texteamos y hablamos a cada rato, la distancia se siente igual. Pero estamos contentos y agradecidos porque crecimos.”

Si te interesa contarnos tu historia, podés contactarte con nosotros, no dudes que seguramente otros argentinos les interesen leerla.

Ruth Percowicz
Ruth Percowicz

Mi nombre es Ruth y soy de Buenos Aires.  Trabajé como periodista en revistas y radios.  Siempre me gustó explorar, viajar, conocer lugares nuevos,  investigar. Luego de recorrer varios países y vivir un año en Estados Unidos, elegí instalarme en Fuengirola (Málaga).

Desde hace muchos años me dedico a la enseñanza y consultoría psicológica junguiana, actividad que ahora continúo haciendo tratando de contener a aquellos que desean emigrar o que hayan tenido experiencias fallidas en su proceso. Mi participación en este blog, además de generar contenido noticioso, intenta expresar mis vivencias que podrían ayudar o aliviar situaciones que se presentan antes, durante y después del proceso migratorio. Y todavía hay tanto por contar!

Podés concocer más de mi en mi blog personal.

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By |2019-01-24T08:41:21+00:0024.1.2019|País: Ya establecidos|Etiquetas: , |