Hay algunos argentinos que son emigrados porque las circunstancias de la vida los llevaron por diferentes caminos. Esta es la historia de Andrea V. una argentina viviendo en Copenhague, Dinamarca.

“Yo me recibí de Profesora de Educación Física a fines de los`80, laburé un par de años en Buenos Aires y luego me mudè a Puerto Madryn.  Allí me contrataron como guía de turismo. Me quedé a vivir porque tenía trabajo en colegios,  y además en el verano llevaba turistas a los parques. En una de esas me contacté con el director de un crucero que me dio un contacto de su oficina en Grecia  … y  a partir de entonces hubo una cadena de eventos: me fui de mochilera 6 meses a Europa, luego empezaron mis años de cruceros en los que trabajé desde telefonista hasta profe de idiomas para la tripulación y terminé como jefa del departamento de excursiones. Entre contrato y contrato recorrí el mundo entero!”.

Siempre me interesó viajar y vivir en el exterior

Para Andrea, ser inmigrante no es lindo en ningún lugar. En particular, los escandinavos son fríos y cerrados, “…sufrí mucho al principio, además del clima, los impuesto altísimos y el idioma que nunca se termina de dominar; hay que tener en cuenta que siempre te van a pagar menos que a un nativo y aquí especialmente te van a remarcar que no sos uno de ellos… pero al final uno se termina acomodando a su nueva patria y ya nunca podría volver para atrás…”. “Cuando se emigra, no importa a dónde sea,  la gente trabaja en cosas que nunca haría en su país de origen… para mí eso no es calidad de vida…aquí los inmigrantes trabajan en limpieza de oficinas u hoteles, y luego estudian alguna cosa y tienen un título danés que los habilita para trabajar en algo…aquí sin idioma y sin título es mucho más difícil conseguir empleo”.

argentina viviendo en dinamarcaPero una vez que se entra en el sistema todo corre sin problemas. “Cuando llegué a Dinamarca sólo podías tener permiso de residencia por matrimonio o por empleo (que ningún otro danés estuviera capacitado para hacer) y se otorgaban solo por un año. En mi caso, las empresas que me contrataron, mayormente cruceros me hicieron los papeles, tenía visa de navegante. Una vez que empezás a trabajar o a estudiar no te ponen trabas.”

En una de sus tantas travesías se enamoró “…No me acuerdo cuándo fue, que estuve de mochilera en Nueva Zelanda, Australia, y Asia. En India lo conocí a Janus, mi ex marido, que es danés. Entre un barco y otro, al terminar el contrato,  le dí un utlimátum: o probábamos o terminábamos. Y la elección fue probar…”.

Andrea vive en Dinamarca desde 1998. “Por suerte encontré trabajo enseguida  … a mi no me criaron para ser ama de casa… eran otras épocas, trabajé 15 años en una agencia de turismo, y ahora estoy estudiando radiología. Tengo dos nenas adolescentes que crié sola.

Si bien mi idea era probar, aunque ya estábamos conviviendo,  a los 3 meses se me terminaba la visa, asi que planificamos todo con solo tres semanas de anticipación: vestido, fiesta, invitaciones, fecha del civil… al principio fue duro adaptarse porque la gente es muy cerrada. En las fiestas no te hablan si alguien no te presenta primero, y  a pesar de que todos saben inglés se niegan a  contestarte o facilitarte las cosas. Se llenan la boca con que tenés que adaptarte;  y por eso si estás aqui debes aprender el idioma que es muy difícil, se escribe muy distinto de como se pronuncia y no hay reglas gramaticales claras”.

La visión de una argentina viviendo en Dinamarca

Le preguntamos a Andrea si está contenta en Dinamarca: “…Con el tiempo acepté lo que no podía cambiar, yo ya hace 20 años que vivo acá. Todo limpio y ordenado, todo funciona. La criminalidad es mínima. Es frío y oscuro y no existe la espontaneidad pero no tiene corrupción, se vive tranquilamente, se puede ahorrar y viajar; mis nenas van en bicicleta a todos lados. Hay barrios que se deben evitar como en todas partes, pero aquí el que gana más paga más, y nadie se queja porque la salud pública, la escuela y aún los estudios universitarios son gratis. Es más, te pagan por estudiar!”.

En Dinamarca el gobierno les paga a sus ciudadanos por estudiar. Cada estudiante danés recibe  cerca de 1000U$S por mes bajo un programa denominado SU (Statens Uddannelsesstøtte). Este generoso aporte financiero no debe ser devuelto, no es entregado en calidad de préstamo, aún si los estudiantes abandonan los estudios siendo el único requisito importante no vivir con los padres. Dicho estipendio se recibe por un máximo de 6 años comenzado a los 18 años. Quienes tienen mejores calificaciones son elegibles para recibir pagos adicionales.

“…Asi que dije ´basta´de laburar como un perro por un sueldo más bajo que el de un danés aunque yo tenga más experiencia e idiomas, asi que me puse  a estudiar radiología, me faltan dos años para terminar, pero cuando me reciba trabajaré en hospitales cobrando el mismo sueldo que otro”, comenta Andrea.

Nos cuenta también esta argentina viviendo en Dinamarca, que a pesar de las apariencias, hubo una época en donde ciertos hombres iban a Tailandia a buscar esposa, las traían aquí, después de tres años las mujeres aprendían el idioma y veían la diferencia en calidad de vida y se nacionalizaban…lo que obligó a las autoridades migratorias a revisar las leyes;   luego, entonces,  iban a buscarlas  a Rusia y como consecuencia se alargó aún más el plazo para nacionalizarse; no entraba cualquiera, sólo si tenías trabajo o si podías probar que tu marido podia mantenerte… luego hace unos años vino una oleada de familias sirias, iraníes, iraquíes y afganas que no se van más… por eso las leyes migratorias se endurecieron muchísimo“… Andrea hace un comentario al margen diciendo que “… acá no se puede  trabajar en negro porque siempre hay alguien que te denuncia…”.

Con respecto al castellano nos cuenta Andrea que tiene dificultades para que sus dos hijas adolescentes lo hablen ya que no tienen con quién practicarlo, además de que están todo el día en la escuela. La familia no pasa tanto tiempo junta debido a las actividades. Con el padre de las niñas habla en inglés que es su segundo idioma

También nos cuenta que nunca le entusiasmó la idea de volver a Argentina, ni siquiera de vacaciones, y mientras daba vueltas por el mundo, volver a Buenos Aires era más una obligación que un placer, allí nunca se sintió “en casa”, se sintío mas cómoda afuera, recorriendo el mundo varias veces.

En Dinamarca, existen en verano las noches blancas, es decir no oscurece del todo en ningún momento, por ejemplo a las 23hs hay plena luz;  y en invierno -por el contrario- hay pocas horas de luz, de 9 a 16. Para ver las famosas auroras boreales hay que cruzar el Círculo Polar Ártico y tener una resistencia importante al frío extremo ya que aparecen cuando la temperatura llega a -20C. Hay un barco (Hurtigruten) que recorre toda la costa noruega y va parando para visitar diferentes lugares “… lo hice en verano para ver el sol de medianoche pero… estuvo nublado casi todas las noches…! …Islandia, Laponia (bien al Norte de Noruega, Suecia y Finlandia) son los lugares preferidos para verlas, pero las excursiones son extremadamente caras”.

Como emigrado es importante rodearte de amigos

argentina viviendo en dinamarca

Andrea se queja de que muchos de los argentinos que llegaron a Dinamarca siguen pensando con la mente machista, homofóbica y cerrada argentina que no encaja con la mentalidad abierta y de igualdad de sexos danesa. Con respecto a la soledad, Andrea dice que “…uno se forma su propia familia donde sea que esté, se rodea de amigos.

Yo aprendí que la soledad va por dentro, y el descontento con el país y la gente también. Me sentí más sola cuando estaba acompañada con mi ex marido, que después de divorciada. Al estar bien conmigo misma de nuevo, automaticamente dejé de quejarme de todo. Encontré dentro mío una fuerza increíble, porque sola con dos nenas en pañales, trabajo de tiempo completo a sueldo mínimo, corriendo del trabajo a la guarderia y de ahi al jardin de infantes… quedaba destruída. Pero aún asi no me arrepiento.

Ahora estoy tranquila y feliz de estar viviendo en Dinamarca. En  lo social tenés que insistir porque no sale de ellos inivtarte o encontrarse en algún cafe”.

El lugar donde vive se llama Virum, y se estableció allí porque pensó “ingenuamente” que su suegra la ayudaría  con la crianza de sus hijas. “Virum queda a 12 km de Copenhague, a 26 min de tren o 20 de auto y es un pueblito muy simpático donde se puede encontrar todo lo necesario, cafés, boutiques, cines, restaurantes, que casi ni necesitas ir hasta Copenhague …. es divino, tengo bosque a 200m, playa a 8km, lagos a 1 1/2 km… me encanta la biblioteca que tiene mucha vida social conciertos, conferencias, exposiciones para los chicos…  tenés que venir  a verlo con tus propios ojos!“.

Ruth Percowicz
Ruth Percowicz

Mi nombre es Ruth y soy de Buenos Aires.  Trabajé como periodista en revistas y radios.  Siempre me gustó explorar, viajar, conocer lugares nuevos,  investigar. Luego de recorrer varios países y vivir un año en Estados Unidos, elegí instalarme en Fuengirola (Málaga).

Desde hace muchos años me dedico a la enseñanza y consultoría psicológica junguiana, actividad que ahora continúo haciendo tratando de contener a aquellos que desean emigrar o que hayan tenido experiencias fallidas en su proceso. Mi participación en este blog, además de generar contenido noticioso, intenta expresar mis vivencias que podrían ayudar o aliviar situaciones que se presentan antes, durante y después del proceso migratorio. Y todavía hay tanto por contar!

Podés concocer más de mi en mi blog personal.

Quieres conocer más historias de argentinos en el exterior?

Suscríbete a nuestra newsletter

  • Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

By |2019-03-24T18:28:50+00:0013.12.2018|País: Ya establecidos|Etiquetas: , , |